Maldito Comendador, solo ha traído desgracias a este pueblo. El otro día lo vi con sus criados, planeaba asesinar a Frondoso por haberle deshonrado delante de Laurencia, la hija del alcaide.
Laurencia me contó lo que había pasado entre Frondoso y el comendador mientras ella, Pascuala y yo huíamos.
En el trayecto nos encontramos con Jacinta, la cual muy asustada nos pidió ayuda para escapar del comendador y sus criados. Laurencia y Pascuala al ser mujeres pensaron que no podían defenderla y se marcharon. Yo me quedé para tratar de defender a Jacinta ante esos bastardos, ellos tenían armas y yo tan solo una honda.
Así que traté de convencerle para que dejase a Jacinta y a todo el pueblo en paz, pero el tarado no quiso entrar en razón y ordenó a sus criados que me atasen desnudo a un roble y me azotasen con las riendas.
Presencié como tras una discusión se llevaban a la pobre Jacinta a la fuerza.
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