domingo, 4 de marzo de 2018
Mengo
Estaba yo, dispuesto a cortarle la cabeza al comendador y a cualquiera que estuviera dispuesto a fastidiar nuestra ilusión de volver a ser un pueblo unido. Cuando ya le matamos, quiso salir por la puerta Flores, un instante después le tiré al suelo para contenerle y le dejé herido. Debíamos planear una estrategia para que nos sirviese de cuartada ante el juez. Fue ahí cuando yo planee la respuesta a la pregunta que todos sabíamos que nos iba a preguntar: ¡Fuente Ovejuna! Cuando vino el juez, decidí burlarme de él y negarme a decirle la verdad. Después de que el juez no pudiera culpar al pueblo por falta de pruebas, le dije delante y en nombre del pueblo al Rey, que no queríamos seguir siendo vasallos de otros que no fuesen nuestra majestad. Finalmente, se nos concede nuestra petición.
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